La celesta


La celesta es un instrumento de percusión, parecido a un pequeño piano vertical,  con un conjunto de barras de acero afinadas golpeadas por martillos, que a su vez, son controlados por un teclado como un piano. Se parece un poco a un piano vertical.


No tiene cuerdas como el piano ni electrónica como el teclado. Consiste en una serie de pequeñas barras de metal (y por lo tanto es un metalófono) con un teclado y una acción de piano simplificada en la que pequeños martillos de fieltro golpean las barras. Cada barra es resonada por una caja de madera o cámara similar afinada para reforzar el armónico fundamental (tono de componente) de la barra. Un pedal levanta un amortiguador de fieltro de las barras, permitiendo el uso de notas cortas o sostenidas. 
Rangos: 4 octavas (Do-Do4 ) • 5 octavas (Do-Do5) • 5 octavas y ½ (Do-Fa5).

En 1891, de camino a New York para la inauguración del Carnegie Hall, Pyotr I. Tchaikovsky  permaneció en París para visitar a Víctor Mustel y familiarizarse con la celesta. El compositor quedó fascinado con el estupendo sonido de la celesta y ordenó al instante un instrumento. La utilizó por primera vez en su poema sinfónico El Voyevoda, estrenada en noviembre de 1891. Al año siguiente, utilizó la celesta en su ballet El Cascanueces, en la que hay un solo en la Danza del Hada de las Ciruelas de Azúcar. 

El instrumento es especialmente eficaz en combinación con arpas, apoyada por los acordes suaves de la madera.

Timbre celestial: El nombre «celesta» proviene de la palabra francesa célesta para «celestial». Produce un sonido suave, brillante y etéreo, similar al de las campanas, pero con un timbre más delicado.

Transposición: Funciona como un instrumento de transposición, ya que su parte musical se escribe una octava por debajo de cómo suena en realidad. Esto evita el uso de líneas adicionales excesivas en la partitura.

Combinación orquestal: Su sonido único y mágico se integra excepcionalmente bien con los timbres delicados de otros instrumentos, como el arpa y la madera, creando una atmósfera de ensueño y fantasía.

La celesta sigue siendo muy utilizada hoy en día, sobre todo en orquestas, pero también se está haciendo cada vez más popular en la música pop y cinematográfica. Tiene una doble naturaleza, ya que pertenece a la sección de percusión, teniendo en cuenta la mecánica de la producción sonora, y a la de instrumentos de teclado, teniendo en cuenta la forma de tocar el instrumento. Por lo tanto, suele ser tocada por un pianista. Ernest Chausson utilizó la celesta por primera vez en un ambiente de música de cámara en 1888 en su música escénica «La Tempête».

Los compositores franceses y rusos fueron los primeros en utilizar este instrumento dentro de la orquesta sinfónica.
Célebres son los ejemplos que encontramos en obras como El aprendiz de brujo de Paul Dukas; Ma Mère l’Oye, Rapsodia Española  y en  Dafnis y Cloe, de RavelRomeo y Julieta de Prokófiev; Ottorino Respighi en Pinos de Roma, Arias y danzas antiguas, Los pájaros. Richard Strauss en El caballero de la rosa , Ariadna en NaxosSalomé, Sinfonía Alpina. Stravinsky en El pájaro de fuego, y la Suite  de Petrushka. Béla Bartók en su Música para cuerdas, percusión y celesta, y El Mandarín Maravilloso.  Gustav Holst en Los planetas (en el movimiento dedicado a Neptuno). Además es uno de los instrumentos favoritos del compositor de música de cine John Williams.
Gustav Mahler utilizó la celesta en sus Sinfonías  6ª  y 8ª Sinfonía y en El canto de la tierra.

La celesta es el instrumento que suena al principio de muchas bandas sonoras de las películas de Harry Potter (Tema de Hedwig). Está presente en la canción «Everyday» de Buddy Holly, y en la canción «Light My Fire» de The Doors. También es el instrumento que George Martin utiliza en la versión de The Beatles de «Baby It’s You».

«La celesta instrumento musical»

Música para cuerdas, percusión y celesta. 

En la hoja de programa Bartok escribió:

“El título de esta obra sinfónica encuentra su explicación en que algunos instrumentos o grupo de instrumentos están tratados como instrumentos concertantes o como instrumentos solistas.
El tratamiento instrumental virtuoso aparece por ejemplo en las partes de fugato en el desarrollo del primer movimiento (instrumentos de metal) o en aquellos pasajes del tema principal del último movimiento que parecen tener una evolución perpetua, que no se detiene (instrumentos de cuerda), pero de forma especial en el segundo movimiento, allí donde los instrumentos suenan por pares sucesivos y nos ofrecen pasajes luminosos”.

“Exceptuando el segundo movimiento, con su aire de scherzo, la obra se fundamenta sobre ese paso escalonado de la seriedad del primer movimiento y la canción del lamento del tercero a la afirmación de la vida del final”.

La obra está estructurada en cinco movimientos, escrita de manera simétrica en torno a la elegía del tercer movimiento así: 

Introduzione. Andante non troppo – Allegro vivace
En forma sonata y de construcción simétrica, este movimiento se define a partir de dos temas de carácter contrastante y un tema adicional protagónico en la sección central. El tratamiento de este movimiento es motívico construido básicamente en sistema cuartal y pentatónico.

Giuoco delle coppie. Allegretto scherzando
Este movimiento de construcción simétrica tiene 5 partes y se caracteriza en sus dos primeras y dos últimas secciones por el protagonismo de parejas de instrumentos análogos y separados por intervalos paralelos diferentes según su especie así: sexta entre Fagotes, tercera entre oboes, séptima entre clarinetes, quinta entre flautas, y segunda entre trompetas. La sección central es un coral en la sección de metales y el redoblante acompaña en modestas intervenciones con ritmo de marcha, todo el movimiento. 

Elegía. Andante non troppo
Es la sección central de la obra, consta de tres partes cuyas primera y tercera sirven de marco a la segunda que canta un tema húngaro semejante al tema de la introducción del primer movimiento pero esta vez ampliado en sus dimensiones de forma y sonoridad, el carácter de este movimiento alude a la música nocturna de Bartok y las atmosferas y colores tienen estrecha relación con la introducción. Su forma es simétrica. 

Intermezzo interrotto. Allegretto
Su nombre se debe a la irrupción de una sección central que rompe el ambiente pastoral de la primera sección. Una teoría alude este hecho a la parodia que Bartok hace del tema «Da geh’ ich zu Maxim» de la ópera La Viuda Alegre de Franz Lehar. Otra, considera que es una burla directa a manera de carcajada del tema de la marcha de la sinfonía 7 de Shostakovich. Este movimiento es de forma simétrica y su sección inicial como la final son de ambiente pastoral, muy tranquilo, a manera de canción y con expresivos solos construidos sobre amalgamas rítmicas y melodías pentatónicas y modales. 

Finale. Pesante – Presto
Sucesión de episodios de extremo folclorismo y virtuosos pasajes en donde el tutti orquestal despliega sus más grandes y hábiles sonoridades. Construido en forma sonata este movimiento está caracterizado por contrastes entre sus secciones, pomposas y de enérgico ímpetu con las más tranquilas, líricas y cantábiles. Está definido por un tema de carácter puramente húngaro que se somete a inversiones, transformaciones y tratamiento fugado y que se hace claramente presente después de una extensa y enérgica preparación.

La zarzuela

La zarzuela tiene una larga tradición latinoamericana. Nuestro segundo himno nacional, Alma Llanera, proviene de la zarzuela homónima (1914) con música de Pedro Elías Gutiérrez y libreto de Rafael Bolívar Coronado.
El cóndor pasa (1913) es una zarzuela peruana compuesta por el peruano Daniel Alomía Robles con libreto de Juan de la Paz.
Cecilia Valdés es una zarzuela cubana (1932)  con música de Gonzalo Roig y libreto de Agustín Rodríguez y José Sánchez Arcilla.

El Teatro Nacional fue durante muchos años el templo de la zarzuela venezolana en las temporadas de reconocidas compañía españolas.  Artistas como Alfredo Kraus y su hermano Francisco, Monserrat Caballé, Plácido Domingo  — y muchos años antes sus padres— entre otros, fueron ovacionados allí.  

La zarzuela o género lírico, como también se le conoce, es una verdadera fiesta participativa. Los viernes en las tardes, al salir del liceo, los diferentes grupos de estudiantes se encaminaban hacia el Teatro Nacional. Cantábamos las romanzas  como la Marcha de la Amistad, de Los Gavilanes con ayuda de un desplegable sobre el  escenario. También la considerábamos participativa por la oportunas y atildadas “morcillas”, como se conocen los chistes improvisados sobre la cotidianidad ciudadana y la situación política del momento del país o ciudad anfitrión. 

Mis hijos disfrutaron por igual los domingos en el Aula Magna de la UCV al Grupo Chichón, como  a la Sinfónica con Pedro y el Lobo . La zarzuela en el Teatro Nacional fue, obviamente, con La corte de Faraón  y Las Leandras


Ser amante de la zarzuela nunca estuvo reñido con otros géneros musicales, sea la llamada música académica (sinfónica, vocal, coral)  u otros géneros ( tango, flamenco, fado, folclórica, etc.) .

En los grupos de apoyo a la zarzuela convivíamos wagnerianos, verdianos, etc., y nuestro siempre recordado Pololo fue el mejor ejemplo de unificación de los diferentes yoes musicales armonizados. 

Cuando sienta la necesidad  de subir su estado de ánimo, escuche zarzuelas, sintonice en www.rtve. es  Radio Clásica y busque el programa La zarzuela.  Los mismos resultados anímicos se consiguen con la alternativa académica de las oberturas de Beethoven. Póngalo a prueba. 

Discotiendas de Caracas

Con mi amigo Clemente hacíamos paseos por el centro de Caracas. Él preguntaba en las discotiendas por la Obertura 1812, y pedía escucharla. Nunca comprábamos y seguíamos nuestro recorrido. Así  llegue a la sede de Don Disco en la Avenida Urdaneta.

Por lo enriquecedor de esos recorridos, los continué de manera independiente, tanto en el país como en el exterior, y en la medida de mis posibilidades, compraba.

Con mucho amor y agradecimiento recuerdo: Don Disco de Chacao y Avenida Urdaneta, Allum’s Maracaibo Import en el Centro Plaza,  Monte Ávila en el Complejo Teresa Carreño, discotienda en el Centro Comercial Los Campitos (recomendada por la FM 97.3 Emisora Cultural de Caracas), Recorland de la calle Orinoco de Las Mercedes.

No hay mayor dolor en el infortunio que recordar el tiempo feliz.                                          

 Francesca, Infierno.  Canto V, Infierno. Dante

En Caracas se quedó una de las últimas ediciones del catálogo Schwann que regalaban en Don Disco; una  herramienta  imprescindible de consulta para el melómano. Estuvo imprimiéndose de 1949  a 2002. Que yo sepa, no existen versiones electrónicas y desconozco publicaciones, impresas o digitales, que lo  hayan reemplazado. El escritor y crítico musical Alejo Carpentier le dedicó un capítulo en su libro Ese músico que llevo dentro.

Caracas siempre fue una ciudad abierta al mundo, al  día con la tecnología y la cultura, como lo testimonió el ya citado Carpentier. Sin egoísmos y muy generosamente se compartían gratuitamente los últimos hallazgos. Así por ejemplo, vimos en gran pantalla mediante  tecnología Laser Disc, en el  teatro de la sede de Maraven, en Chuao,  Tosca filmada en escenarios históricos  (1996, director Gianfranco Di Bosio). El ingeniero Giuseppe Tulli, de la Asociación Wagner de Venezuela, presentó en la sala de la Cinemateca Nacional, sede Museo de Bellas Artes, El Anillo del Nibelungo (1995)  en la renovadora puesta en escena de Harry Kupfer y dirección de Daniel Barenboim, de la ya extraordinaria versión de  Patrice Chérau y Pierre Boulez, que reinaba desde 1976. 


Hemos comprobado que los caminos para el degusto musical son múltiples. El catálogo Schwann fue una excelente base de datos de compositores y sus obras, sumamente útil para la comparación de versiones disponibles. Si usted tiene uno, lo invitamos a que en estos tiempos de confinamiento domiciliario se dedique a escanearlo o transcribirlo a medio digital.

Imagen: tenwatts.blogspot.com

¿Qué es Musicosophia?

En 1992 llega a Caracas Manuel Serrano, maestro español, discípulo directo de Balan y uno de los principales promotores de Musicosofía en Iberoamérica. Se dictaron varios talleres en Parque Central, y concurrimos a dos de ellos.

En febrero de 1993 la Fundación Mozarteum de Venezuela invitó al maestro George Balan —fundador de Musicosophia— a Caracas, quien en colaboración con dicha fundación dictó una serie de conferencias y seminarios, explicando el método de la Escucha Consciente de la Música. Desde entonces se han venido formando grupos de melómanos que practican el método de Musicosophia en talleres regulares, para lo cual no se requiere conocimiento técnico-musical.

Musicosofía  es un método de escucha especialmente orientado a  personas que desconocen o conocen poco de la música clásica. A partir de piezas cortas se desarrolla el proceso de comprensión: la escucha repetida de un fragmento musical, el tarareo de los motivos fundamentales, la diferenciación de las distintas atmósferas, la percepción de las formas, proporciones y estructuras y el reconocimiento de los nexos internos. Simultáneamente se  realizan movimientos de brazos y manos dirigidos por las melodías y estructura de la obra. De  esa experiencias el oyente elabora sus propios esquemas o meloritmias.

Meloritmias que resultan del movimiento de los brazos y manos durante la escucha consciente de una obra musical. Notizie Esperienze, 2017

En resumen, según Musicosofía los pasos de la comprensión musical son:

• Ser consciente de las primeras impresiones.
• Cantar o tararear con la música.
• Preguntar a la música.
• Distinguir las atmósferas.
• Descubrir la arquitectura de la obra musical.
• Comprender las conexiones de la arquitectura musical.
• Expresar las melodías y las estructuras mediante el gesto (=meloritmia).
• La meditación musical.

El participante aprende a desarrollar pequeñas partituras del oyente, a convertir trozos de música en instrumentos de crecimiento humano. Se redescubre la música como lenguaje superior lleno de sabiduría. Se enseña a comprenderla y a conocer el arte de la escucha consciente.

Recordamos que la primera obra trabajada fue La mañana de la Suite No.1 de Peer Gynt, Op. 46 del compositor noruego Edvard  Grieg. De Mozart, la Sinfonía No. 41 —Júpiter— y la obertura de La flauta mágica

Fue una experiencia muy interesante de la cual rescatamos parte de la metodología, pero no continuamos porque nos pareció muy subjetivo la elaboración de las meloritmias. Nos resultaba más fácil, comparativamente, estudiar y entender la lectura de una partitura musical, de tal manera de aprovechar las ilustraciones de pentagramas que incluyen muchas guías y textos de apreciación musical.

Adicionalmente, no consideramos prudente ni conveniente mezclar el uso de la música como llamado a la interiorización, al auto conocimiento y la búsqueda del sentido de la vida, porque ya contábamos con otras herramientas ( ver figuras 1 y 2 ).  Como detallaremos en futuras entregas, nos sentimos más a gusto en la participación con otros grupos de apreciación musical.

Figura 1. Según las enseñanzas de Ouspensky – Gurdieff, el ser humano puede identificarse con el pasajero de un carruaje del cual podría tener control absoluto: Necesita de un cochero (su intelecto) que dirija diría el rumbo; de un carruaje (sus funciones físicas) que debe estar en buenas condiciones y de un caballo (sus emociones) que debe ser el deseo de realizar el trayecto, De la armonía entre ellos depende su posible evolución. 

Modelos de Eduardo Castellanos (YouTube 25 de noviembre de 2018)

Ese plano de la imagen de interacción cuerpo-mundo es un mar por el cual vamos navegando. La psique seria el barco y la conciencia el piloto del barco. La vida la entendemos como una navegación en la que el piloto es la conciencia navegando el barco de la personalidad en el mar de las experiencias materiales. El resultado final del viaje depende de las continuas relaciones influencias, interacciones que se dan entre estos tres componentes y cada uno de ellos contribuye, hasta cierto punto, desde su propia realidad a la formación de una totalidad. Pero ninguno de las tres determina esa totalidad por completo.

En muchas ocasiones no tenemos control sobre las circunstancias presentes en ese mar por el cual navegamos. También es verdad que estamos  limitados por las características de nuestro barco que no podemos cambiar, pero eso no niega el potencial que tenemos para influir desde el plano de la conciencia. 

Con el mismo barco y con las mismas condiciones del mar,  el viaje es exitoso o termina en naufragio. Hay un grado de responsabilidad en la realización de este viaje que es la vida.


Existen diferentes metodologías para aproximarse a la escucha consciente de la música.
Usted debe darse la oportunidad de explorar las que estén a su alcance  y sintonicen con su sensibilidad, experiencias y expectativas personales.

Al igual que con la escucha musical, debe hacerse sin prejuicios, y sólo después de vivir la experiencia, decidir.

La Scala de Milán y la historia de sus palcos

La historia de un teatro no es sólo la narración de las óperas que allí se representaron, de los cantantes que allí actuaron, o el recuento de sus directores y de sus estrenos. Un teatro es también el retrato de una sociedad que busca en este marco múltiples y a veces dispares objetivos: diversión, reflexión, visibilidad… Los palcos, por ejemplo, se concibieron desde los inicios del teatro de ópera como espacios privados que las familias se transmitían de una generación a otra, pero que también podían ser objeto de compraventa con cambios sucesivos de dueño.

El año pasado el Teatro alla Scala de Milán llevó a cabo un ambicioso proyecto titulado Storia dei palchi, que, a través de un minucioso y sistemático trabajo de investigación, reconstruye la historia de sus 155 palcos y de sus 1.223 propietarios desde 1778, año de apertura del coliseo milanés, hasta 1920, fecha en la que los palcos privados se expropiaron y se pasó al régimen actual. Ahora, estos datos se han volcado a la red y han confluido en una sugerente página que cualquiera puede consultar dentro del sitio web del coliseo milanés: https://storiadeipalchi.teatroallascala.org/

A través del menú, podemos acceder a un mapa digital de los palcos y, pinchando sobre cada uno de ellos, tenemos el listado cronológico de los sucesivos propietarios. Junto con sus nombres, se nos proporciona una sucinta biografía cuando ha sido posible reconstruirla. Muchos de estos dueños, sobre todo al principio, eran aristócratas, pero luego vemos que se van uniendo empresarios, eclesiásticos, músicos, militares y funcionarios: una abigarrada multitud de personas unidas por la pasión melómana y, quizá también, atraídas por el prestigio social que otorgaba la posesión de un palco en la ópera. Algunos palcos eran propiedad de asociaciones benéficas e instituciones que los ponían a disposición de sus miembros o de invitados.

Storia dei palchi es una forma de recorrer la historia de un teatro desde la perspectiva de su público, entendido no ya como un gentío anónimo, sino como un conjunto de personas con nombre y apellido, cada una con su propia historia. En una época de salas vacías como la actual, una iniciativa de este tipo se convierte indirectamente en la reivindicación de uno de los actores fundamentales de este espectáculo: el espectador. Sin público, el género no sería ni posible ni viable. Su presencia ha permitido que la ópera siga adelante desde hace más de cuatro siglos.

Fuente: scherzo.es

Tras la huella de la banda sonora de mi vida

Como venezolano nací en la música, como dijo Conny Méndez en su “Venezuela habla cantando”:

El secreto, compañero
es algo muy personal:
que arrullamos a los niños
con el Himno Nacional.

Muchos años más tarde, un amigo de la ciencia, ecuatoriano, celebraba la comunión de los venezolanos con la música y mencionaba a las madres enfrentando a los bebés al mundo musical.

En mi familia venezolana, sin ser un prototipo, se escuchaba mucha música. La gaita zuliana de parte de mi padre maracucho y el Quinteto Contrapunto más algo de música académica del lado de mi madre. Nadie tocaba un instrumento.

El primer disco LP que compré fue Help! de Los Beatles, lo adquirí en 1966 en la tienda Eltrón, ubicada en el Centro Comercial Caurimare en Caracas. Al escuchar esa música me convertí inmediatamente en un beatlemaníaco y un poco después en un rockero empedernido, hasta el día de hoy.

En 1970, mis padres me enviaron a estudiar en Montreal, Canadá. Mis primeros grandes conciertos de rock los presencié en el antiguo Forum de Montreal. Recuerdo el primero, con las bandas AC/DC y Procol Harum y luego estuve en conciertos de Santana, The Rolling Stones —con el desconocido Stevie Wonder de telonero— Chicago, Elton John, etc.

Mis amigos africanos de la universidad me hicieron fan de James Brown. Mi jefe de piso en la residencia estudiantil y vecino de apartamento, me obligó a amar al soul tras largas noches de rumbas, mientras yo trataba de estudiar o dormir. Escuché a Mongo Santamaría en un sitio en el viejo Montreal, donde también conocí al pelotero venezolano David Concepción. Mucha salsa me acompañó en Montreal con los latinos en Concordia University, hasta un programa de salsa tuvimos en la radio de la universidad.

«Cada persona es el reflejo de la música que escucha»

John Lennon

En 1978, hice un postgrado de un año en la Universidad de Roma. Luego, cuatro años en la Universidad de Londres. En Roma conocí la fiebre de Queen y fui a toques de la Serpente Latina.

Estando en Londres fui a conciertos de buenas bandas como Los Rolling Stones, Beach Boys, Bob Dylan, etc. Conocí a la nueva generación del Rock/Pop como Madness, Depeche Mode, Blondie, The Cure, Dire Straits, Kate Bush, Rod Stewart, Billy Joel y muchos más. Tenías solo que ver el celebérrimo “Top of the Tops” de la TV británica.

De vuelta a Venezuela en 1983 y metido en mi carrera como investigador y docente, nunca abandoné la música. Amé a Soda Stereo y los perseguí hasta el final. Me convertí en un fanático del rock en español argentino con sus grandes nombres como Charlie García, Luis Alberto Spinetta y Fito Páez. Por mi carrera, viajé varias veces a Argentina. Mis colegas siempre querían llevarme a escuchar tango, yo pedía que me llevaran a los boliches a disfrutar del rock.

Caracas en los 80 y los 90 fue sitio de giras de músicos excepcionales como Peter Gabriel, Gun and Roses, Iron Maiden, Santana, Eric Clapton, Miami Sound Machine, etc. También nos visitaron grandes músicos de la salsa, pop y la música académica.

En 1990 a través de un amigo comencé a tomar clases de apreciación musical. Las clases eran dictadas por el profesor Daniel Salas, quien había sido profesor y director de la Escuelas de Artes de la UCV.

Duré nueve años en cursos fabulosos y los abandoné cuando Daniel emigró a España. De esos cursos me quedaron muchos conocimientos y un real amigo. Daniel Salas falleció en 21 de mayo de 2019 en Madrid.

Los cursos con Daniel me dejaron toda la música del barroco tardío, el período clásico y la música académica contemporánea. Mis más apreciados son Antonio Vivaldi, Georg Friedrich Händel, Johann Sebastian Bach, Georg Philipp Telemann y Henry Purcell, Wolfgang Amadeus Mozart y Ludwig van Beethoven, Gustav Mahler y losminimalistas Philip Glass y Steve Reich. Del Romanticismo me quedo con Franz Schubert y Félix Mendelssohn.

A la hipotética pregunta ¿qué obra salvaría en caso de un incendio o explosión del planeta? me quedaría con Die Tageszeiten Los momentos del día— de Georg Philipp Telemann.