Un legado de pasión por la música
Silla Reservada nace de un compromiso: Preservar el disfrute de la música académica y fortalecer los vínculos de amistad a través de la cultura.
El origen y el legado de «Pololo»
Desde el año 2006, en la Fundación Espacio Suizo y posteriormente en la Fundación Francisco Herrera Luque, los cursos de apreciación musical producidos y dictados por Leopoldo Márquez Muñoz-Tébar —conocido cariñosamente como «Pololo»— reunieron a un grupo de melómanos y entusiastas decididos a descubrir la belleza de la música.
Tras su partida en 2016, decidimos honrar su labor. Lo que comenzó como el Grupo de Apreciación Musical Leopoldo Márquez Muñoz-Tébar evolucionó hasta convertirse en Silla Reservada. Iniciamos así un nuevo ciclo de excelencia académica con la profesora Mariantonia Palacios y otros profesores y maestros invitados como Sadao Muraki, Einar Goyo Ponte, Gerardo Gerulewicz, Luis Julio Toro, Antonio Constante.
Ni siquiera los desafíos de la pandemia en 2020 detuvieron nuestra actividad que hoy continúa pujante en nuestra sede de Los Chorros, Caracas.
Detrás de Silla Reservada
Este proyecto es el fruto de un equipo dedicado: Mary Cruz Rodríguez E. en la producción y coordinación, con la valiosa colaboración de Luisa Rossi de Devivo y Francisco Yepes T.
«Un día, Pololo me dice que el final de su vida se acerca e insistió en que, tras su partida, el grupo debía mantenerse: ‘No se trata de mí; es el grupo y el disfrute de la música lo que debe trascender y quisiera contar contigo para eso’. Meses después, sin sospecharlo, asumí ese compromiso». — Mary Cruz Rodríguez
Nuestra misión
Promovemos el cultivo del gusto musical exponiendo al oyente a los elementos fundamentales de la música. Buscamos el regocijo espiritual y la comprensión intelectual, creando al mismo tiempo un punto de encuentro social donde nacen vínculos de amistad y afecto entre los asiduos.
Te invitamos a participar en nuestros talleres, encuentros y experiencias musicales.
«Cuando aprendes algo de una persona o de una cultura, la aceptas como un regalo, y debes comprometerte a preservarlo y construir sobre él por el resto de tu vida». — Yo-Yo Ma

In memoriam Leopoldo Márquez Muñoz-Tébar


